Amsterdam ZuidEl 12 de octubre de 1988 el Parlamento Europeo efectúa una Resolución sobre los derechos del peatón en el que se identifican numerosas necesidades, sistemáticamente ignoradas en nuestras ciudades, pero que deberían tener consideración de derechos.

Ya han pasado 18 años y poco se ha avanzado en la dirección que marca la Carta Europea de los Derechos del Peatón, que reproducimos a continuación para no perder de vista sus contenidos…

CARTA EUROPEA DE LOS DERECHOS DEL PEATÓN

  1. El peatón tiene derecho a vivir en un ambiente sano y a disfrutar libremente del espacio público en las condiciones de seguridad adecuadas para su salud física y psicológica.
  2. El peatón tiene derecho a vivir en centros urbanos o rurales organizados a medida del hombre y no del automóvil, y a disponer de infraestructuras a las que se pueda acceder fácilmente a pie o en bicicleta.
  3. Los niños, los ancianos y los minusválidos tienen derecho a que la ciudad constituya un lugar de socialización y no de empeoramiento de su situación de debilidad.
  4. Los minusválidos tienen derecho a que se tomen medidas específicas que les permitan toda movilidad posible, como la demolición de las barreras arquitectónicas y el acondicionamiento de los medios públicos de transporte.
  5. El peatón tiene derecho a que se le reserven zonas urbanas la más amplias posible, que no sean meras “islas de peatones”, sino que se inserten coherentemente en la organización general de la ciudad.
  6. El peatón tiene derecho, en particular:
    1. al respeto de las normas relativas a las emisiones químicas y acústicas de los vehículos de motor consideradas científicamente como soportables;
    2. a la implantación generalizada en el transporte público de vehículos que no sean fuente de contaminación atmosférica o acústica;
    3. a la creación de “pulmones verdes”, incluso mediante obras de repoblación forestal urbana;
    4. a la limitación de la velocidad mediante una reforma estructural de las calles, cruces (por ejemplo con ayuda de isletas), de manera que los automovilistas rectifiquen la velocidad y se garantice el tráfico de peatones y bicicletas;
    5. a la prohibición de difundir mensajes publicitarios que fomenten el uso equivocado y peligroso del automóvil;
    6. a sistemas eficaces de señalización concebidos también para quienes están privados del sentido de la vista o del oído;
    7. a medidas específicas que permitan detenerse, acceder y recorrer calles y aceras (por ejemplo: pavimentación no resbaladiza, rampas que permitan superar el desnivel con el plano de la calle, adecuación de las dimensiones al destino de las calles, medidas especiales durante el desarrollo de trabajos de construcción, protección contra el tráfico automovilístico mediante elementos urbanos, creación de puntos de parada y descanso, pasos subterráneos y puentes que faciliten el cruce);
    8. a la intruducción de un sistema de responsabilidad objetiva o de riesgo de modo que aquel que sea responsable de la creación de un riesgo asuma las consecuencias financieras (como, por ejemplo en Francia desde 1985).
  7. El peaton tiene derecho a una movilidad completa y libre que puede realizarse mediante el uso integrado de los medios de transporte. En particular, tiene derecho:
    1. a un servicio de transportes públicos articulado y debidamente equipado para responder a las exigencias de todos los ciudadanos hábiles o minusválidos;
    2. a la implantación de carriles para bicicletas en todo el casco urbano;
    3. a la disposición de áreas de aparcamiento que no incidan en la movilidad de los peatones y en la posibilidad de disfrute se los valores arquitectónicos.
  8. Todo el Estado debe procurar que el público reciba toda la información necesaria sobre las derechos del peatón a través de los canales más idóneos y a partir de los primeros niveles de enseñanza escolar.